Las piedras no tienen sexo
Dos páginas viejas prometían piedras según el sexo. Era un hábito del escaparate, no mineralogía. El cuarzo rosa no es «femenino», la hematita no es «masculina». Quien quiere llevar una, la lleva.
Dos páginas viejas prometían piedras según el sexo. Era un hábito del escaparate, no mineralogía. El cuarzo rosa no es «femenino», la hematita no es «masculina». Quien quiere llevar una, la lleva.