Cómo guardar una piedra
El sitio viejo hablaba de «cargar» y «limpiar» como si la piedra fuera una pila. Un mineral no lo es. Lo estropean la química, el calor y un vecino más duro.
El cuarzo aguanta el agua tibia. Un sol largo destiñe la amatista, el cuarzo rosa y algunas citrinas. Un diamante raya casi todo, incluso otro diamante en la misma caja.
Ámbar, perla, coral y azabache temen el perfume, el alcohol y el alféizar. El agua disuelve la selenita. Turquesa, ópalo y howlita beben jabón por los poros. La plata se oscurece al aire — química, no maldición. Cada página de piedra lleva su línea.