Augurio del día
Dos campanas que no se ven
Dos campanas que no se alcanzan a ver se contestan al anochecer. La carta y el sueño no quedaron en usar la misma frase, y aun así la dijeron.
Augurio de hoy
Augurio del día
Dos campanas que no se alcanzan a ver se contestan al anochecer. La carta y el sueño no quedaron en usar la misma frase, y aun así la dijeron.
Augurio del día
La tela de todos los días se abre un instante y asoma un rostro que no llega a decirse vecino. El roto se cierra, la costura se queda en el ojo.
Augurio del día
El plan se quiebra a lo largo de un mañana que ya estaba en la madera, no donde se fue la mano. El camino dibujado era pintura sobre una grieta más vieja.
Augurio del día
El reloj se para en un nombre que nadie invitó a la sala. Con esta seña no se regatea: el pájaro ya se sentó en la cerca, y la cerca lo sabe.
Augurio del día
La claridad llega demasiado afilada para llevarla en el bolsillo. Vuelve la luz de siempre, y en la mesa hay una cosa que antes del rayo no estaba.
Augurio del día
Fuera está quieto y dentro un viento cuenta los cuartos. El sueño se rompe, la loza no se mueve y el aire va lleno de invitados sin abrigo.
Augurio del día
Hoy el gozne elige hacia qué lado se inclinará la puerta el resto del año. Lo que se dobla ahora, la madera lo recuerda también con la helada.
Augurio del día
El pozo a mediodía no devolvió ninguna cara, y el patio queda demasiado limpio. El silencio no está vacío: es el aviso de que las señas hoy no han salido a trabajar.
Augurio del día
Entre dos luces la cosa se ve solo para quien no está ni en el día ni en la noche. No dura lo bastante para contarla en la cena sin falsearla.
Augurio del día
El umbral respira por su cuenta, no desde la calle. Un huésped, una decisión o un tiro con intención ya están sobre la madera, y la campanilla no ha sonado.
Augurio del día
El nombre llega por el agua: lluvia en el alféizar, recodo del río, vaso dejado fuera de noche. La boca no lo llamó, y el fondo ya lo guarda.
Augurio del día
La casa tiende la cama a un huésped que el libro no trae. La silla sigue ajena, el pan está partido en dos y la puerta espera un paso que el registro no reconocerá.